Aquel dia
llovia
Afuera llovía. Se oía el ulular de alguna sirena y el
paso de los vehículos sobre la calzada mojada. La gente iba y venía y gritaba,
pero a él nada de eso le afectaba.
Tras los cristales todo era distinto y seguía en su sueño
de ser feliz.
Sentía el suave abrazo del calor de la calefacción y
pensó en los que estaban afuera en un día tan inclemente,- pobre gente, se
dijo.
En un prado de fresca hierba estaba con ella, con su amor
de siempre, aunque el día estaba un poco nublado la temperatura era agradable y
decidieron salir a pasar el día fuera, en el campo, junto al lago que estaba en
esa época en su mejor momento.
El agua estaba perfecta, una agradable sensación les invadía
al sumergirse, poco a poco, en ella. El sol se dejaba ver en ocasiones y en una
de ellas al abrigo de su calor fue cuando se besaron.
En la orilla del lago, la fresca hierba fue testigo mudo
de su pasión. Hicieron el amor explorando sus cuerpos con la curiosidad de dos
niños que lo hacían por primera vez, libres, sin esconderse de nada ni de
nadie, nada les importaba, corrieron desnudos por la suave pradera, besándose y
sintiendo en su piel la agradable humedad del suelo.
Adoraba su cuerpo, era la ninfa con la que todos los
hombres soñaron algún día. Adoraba su sinuosidad y la rotundidad de sus formas,
bello templo sobre las dos columnas de bronce más perfectas de la creación.
No se podía pedir más felicidad, nada les había salido
mal, su trabajo era excelente, el leve abultamiento que ella presentaba en su
vientre, fruto del amor, su magnifica casa, en una bonita zona residencial del
extrarradio, nada podían pedir, nada habían pedido, todo era fruto de su
esfuerzo y de su tesón.
Después de comer pasearon cogidos de la mano y
persiguieron mariposas, aun sabiendo que nunca podrían atraparlas.Que feliz
estaba viéndola tumbada en el prado, jadeante, con su sonrisa de luz y el
pelo,enredado entre las flores, no había estampa que pudiese igualarse a ella.
Era su sueño hecho realidad.
Entonces lo oyó:
- Si mi Teniente, ha sido un choque frontal
- No,... no hemos podido hacer nada por ella, ni por
el.........
El estrépito de la sirena que aullaba sobre su cabeza le
impidió escuchar más.
Afuera seguía lloviendo..............
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